Tras largas negociaciones que se extendieron más de 30 horas, la Conferencia de las Partes (COP29) concluyó en Bakú con un acuerdo que genera críticas tanto de países en desarrollo como de expertos y activistas climáticos. Aunque se estableció un nuevo objetivo colectivo de financiamiento climático de $300 mil millones anuales, la falta de compromisos concretos y la ambigüedad en las medidas adoptadas han generado un amplio descontento.
Un acuerdo polémico:
Lo que se logró (y lo que no)
El nuevo objetivo de financiamiento, que entrará en vigor en 2026, reemplaza la meta anterior de $100 mil millones anuales, superada apenas en 2022. Sin embargo, el monto acordado dista mucho de los $1.3 billones anuales solicitados por los países en desarrollo para cubrir las necesidades urgentes de mitigación, adaptación y pérdidas y daños.
Además:
- Ausencia de metas específicas: No se incluyeron sub-metas para adaptación ni para reparar las pérdidas y daños ocasionados por eventos climáticos extremos, dejando en desventaja a las naciones más vulnerables.
- Financiamiento “movilizado”: Se priorizó la “movilización” de fondos, lo que permite contar inversiones privadas, pero sin garantizar transferencias efectivas hacia los países en desarrollo.
- Inacción en combustibles fósiles: A pesar de las demandas de abandonar los combustibles fósiles, la COP29 no avanzó en este aspecto clave, debilitando compromisos adoptados en años anteriores.
Reacciones globales: Una promesa insuficiente
Líderes y expertos en cambio climático no tardaron en expresar su frustración con los resultados. El Grupo Africano de Negociadores calificó el acuerdo como “demasiado poco y demasiado tarde”, mientras que representantes de India lo describieron como una “ilusión óptica”. Activistas de Greenpeace y Extinction Rebellion criticaron duramente la falta de ambición, calificando la cumbre como un retroceso en la lucha climática global.
El secretario general de la ONU, António Guterres, reconoció que esperaba un resultado más ambicioso y llamó a los países a usar este acuerdo como una base para construir compromisos más sólidos en el futuro.
Principales críticas:
- Montos insuficientes: Los $300 mil millones anuales representan apenas el 12% del gasto militar global en 2023 y no logran cubrir las necesidades estimadas para una transición energética justa ni para la adaptación al cambio climático.
- Falta de justicia climática: La negativa a reclasificar la situación de economías emergentes como China o Arabia Saudita perpetúa desigualdades en la distribución de responsabilidades financieras.
- Ambigüedad en los compromisos: El uso del término “movilización” sobre “suministro” permite incluir fuentes privadas, pero sin garantizar financiamiento directo a las naciones más necesitadas.
Mirando hacia la COP30:
Una oportunidad crucial en Brasil
La próxima COP, programada para noviembre de 2025 en Belém, Brasil, será un momento clave para redefinir las metas y compromisos. La “Hoja de Ruta de Bakú a Belém” se encargará de trazar estrategias para alcanzar un financiamiento anual de $1.3 billones, necesario para cumplir con las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) y mantener la meta de limitar el calentamiento global a 1.5 °C.
Entre los desafíos de la COP30 estarán:
- Asegurar que los países desarrollados cumplan sus promesas de financiamiento con transparencia y eficacia.
- Impulsar la transición hacia fuentes de energía renovable, abandonando gradualmente los combustibles fósiles.
- Promover la equidad financiera, considerando las demandas de las naciones más vulnerables.
Por su proximidad a la selva amazónica, la COP30 también será una oportunidad para destacar la importancia de la naturaleza en la lucha contra el cambio climático. El gobierno brasileño ya trabaja en iniciativas para garantizar que esta sea una “COP de la naturaleza”.
Conclusión: ¿Qué lecciones deja la COP29?
Si algo quedó claro en Bakú, es que las promesas vacías y las metas insuficientes no serán suficientes para abordar la crisis climática global. Como expresó Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático: “Este acuerdo es solo un punto de partida. Para que tenga impacto, las promesas deben cumplirse en su totalidad y a tiempo.”
La COP30 representará una nueva oportunidad para que los países alineen sus acciones con la urgencia climática y demuestren un verdadero compromiso hacia un futuro más justo y sostenible.